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Lee.Sueña.Vuela

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Titulo: Yo fui esclava: memorias de una chica oculta
Titulo original: Hidden Girl, The true story of a modern-day child slave
Autor: Shyima Hall con Lisa Wysocky
Genero: Briografía, drama
Reseña:

Cuando somos pequeños, las emociones de nuestras experiencias son las que más nos impactan, y crecen con nosotros. Un niño puede no recordar los detalles de una pesadilla, pero la sensación de terror que genera el sueño puede durar toda su vida. Así es como la autora recuerda el día en que fue vendida como esclava. El sen­timiento de abandono es tan real hoy como cuando ocurrió, cuando ella tenía tan solo ocho años.
De un día para el otro, le robaron su niñez, su vida, su libertad y su dignidad. Y nunca dejó de preguntarse por qué.

Esta es una historia real, narrada directamente por una víctima de la esclavitud en pleno siglo XXI.
Un testimonio fuerte que nos obliga a no mirar hacia el costado, a estar atentos y a luchar para que estas historias, que parecen de novela, no sucedan en la vida real, a nadie, nunca más.


Yo fui esclava es la historia de Shyima Hall, una niña egipcia que a los ocho años fue vendida por sus padres como esclava para saldar una deuda de su hermana.

Es un libro distinto, es una historia dura pero también da esperanza y genera admiración, ya que no todo el mundo podría encarar la vida de la forma en la que esta chica lo hizo.

La primera cosa que me shockeó del libro, fue que Shyma es apenas nueve meses mayor que yo. Desde el preciso instante en el que lo descubrí, no pude de dejar de poner mi vida en perspectiva con la suya. Todos tenemos nuestra historia, nuestro pasado, nuestras penas. Pero a veces estas cosas te hacen dar cuenta de lo afortunados que somos a pesar de todo y de lo poco que nos damos cuenta de ello la mayor parte del tiempo.

Gran parte de la lectura para mí fue así:

A la misma edad que yo lloraba porque no quería ir a la escuela y me escondía en el placard o me aferraba a la pierna de mi mamá rogándole por favor. Shyima lloraba porque quería recibir una educación y no tenía la oportunidad.

A la edad que yo no aguantaba a mi hermanita y no podía entender "para qué la habían tenido", Shyima criaba a la suya con el amor y el sacrificio de una madre.

A la edad en la que yo tenía un intenso monologo en la bañera en el que le reclamaba a la vida, bien fuerte así me escuchaban todos, tener otra mamá y otro papá porque los míos no querían comprarme algo que ya ni siquiera recuerdo lo qué era (sí, era una mocosa caprichosa e insoportable, soy la primera en aceptarlo), Shyima llegaba a la conclusión de que aunque no podía ir a la escuela, tenía un padre violento, una madre poco cariñosa, sus hermanos abusaban de ella, vivía en una casa junto a cuatro familias más, en un cuartito que compartía con ocho de sus diez hermanos y sus padres, dormía en el piso, no tenía zapatos y pasaba hambre; era feliz.

Sé que no tiene ningún sentido hacer la comparación que hago, pero me resultó completamente imposible dejar de hacerlo. Su historia es muy cercana en el tiempo, realmente te deja estupefacto y constantemente, como un martilleo en el fondo de tu cabeza, te pone la vida en perspectiva, te abre los ojos a realidades que te parecen inconcebibles, que cualquier ser civilizado creería extintas.

Porque cuando uno piensa en esclavitud, piensa en siglos atrás en el tiempo, la mayoría vivimos en una lógica ingenua: "La esclavitud se abolió hace más de ciento cincuenta años ergo no hay más esclavos en el mundo". Una mentira tremenda y devastadora. Shyima fue esclavizada en nuestro propio siglo, fue esclava hace menos de una década y, no solo nos cuenta que la esclavitud, sobre todo la infantil, es moneda corriente en su cultura, sino que las investigaciones que comparte en su libro son completamente alarmantes, la cantidad de esclavos estimada en el mundo es angustiantemente alta (aproximadamente veintiún MILLONES de personas) y la cantidad de esclavos rescatados es, tristemente, muy baja. Si se lo analiza, es un tema que desespera, que no tiene una solución inmediata, mucho menos masiva ni efectiva y que puede pasarle a cualquiera.

Captura de un vídeo casero de los captores durante una fiesta. Se puede ver a Shyima
 sirviendo mientras los demás festejan. Este vídeo fue usado como prueba en el juicio.

En cuanto al libro, más allá del tema inmenso que aborda, como obra literaria es una lectura mega fluida. Shyima no quiere ser recordada como "La chica que fue esclava", no quiere que esos años que pasó en cautiverio se apoderen de su vida y de quién es ella, y eso es visible en su libro. Sí, nos narra sus años de esclavitud, pero no cae en golpes bajos ni detalles escabrosos, nos da una visión panorámica de sus vivencias y con eso es suficiente para hacernos una -probablemente nada justa- idea y que se nos forme un nudo en la garganta durante toda la lectura. Es bastante claro el por qué de esta elección a la hora de contar su historia: Shyima quiere contar lo que ocurrió, informar al mundo. No causar lastima.

Me gustó mucho esa decisión. Me parece respetable, habla de la fuerza de esta mujer: JAMÁS se victimiza. No es necesario, todos sabemos que fue una victima de su cultura, de sus padres, de sus amos. Ella se encarga de demostrar que es algo más que eso.

Otra cosa que me gustó mucho es que la historia no se acaba en el rescate. Una vez más esa ceguera ingenua que nos protege de los horrores del mundo nos puede llevar a pensar "Hey, ya la rescataron, ahora va a ser feliz", pero no es así, esto no es un cuento de hadas ni una novela de ficción. Uno no se recupera así cómo así de una experiencia tan traumática como la que vivió esta chica, y Shyima nos cuenta su lenta y difícil reincorporación a la sociedad, las cosas buenas y las cosas malas que le ocurrieron luego de ser libre, todo esto combinado con la de por sí nada simple tarea de adaptarse a una nueva cultura y un nuevo país.

Por último, la fuerza de voluntad y el coraje de Shyima son admirables. No sé si todo el mundo (me incluyo) sería capaz de bancarse lo que ella se bancó y aún así tener una visión tan positiva de la vida. Eso sí, no se pinta como una super heroína, nos habla de su depresión y derrumbes emocionales. 
"Me había acostumbrado a ignorar el panorama general de las cosas y había aprendido a dejar que la vida se desarrollara a mi alrededor".

Es inexplicable por todo lo que pasa ANTES, DURANTE Y DESPUÉS de su cautiverio, y nunca deja de pelearla y buscar un futuro mejor para sí misma. Es fuerte e independiente. Tiene ideas firmes y definidas, y está dispuesta a luchar por ellas. No tengo idea de dónde sacó tantas fuerzas. Somos muchos los que en su lugar nos hubiéramos rendido por completo.

Algo que me llamó la atención, al respecto de su determinación y su forma de pensar, es que uno tal vez esperaría (erróneamente, por supuesto) cierto miedo, timidez, incluso sumisión de alguien que pasó por algo así, hasta conformismo, sobre todo conformismo. Uno cree que cualquier cosa distinta al cautiverio tiene que ser mejor para el ex-esclavo (de nuevo, es erróneo, de nuevo caemos en esa lógica insulsa que quiere que todo en el mundo esté bien),  pero ella no es así, al poco tiempo de ser rescatada está cuestionando el patriarcado, su cultura, su religión, todo. Y toma decisiones de vida sumamente adultas. Realmente quedé admirada de su claridad mental, su actitud y su fuerza para desafiar al mundo. De solo pensar en todo lo que ella pasó, me siento asfixiada y agotada. Ella lo vivió, y aún así tuvo la fuerza de luchar por el futuro que quería, por no conformarse.

"Ella me explicó que en Estados Unidos todos tienen derechos y que todos los niños van a la escuela. Por medio de Hana entendí cuanto me habían maltratado y decidí que, sin importar lo que pasara, jamás permitiría que nadie volviera a hacerlo. Ya no era una niña de ocho años indefensa e ingenua. Para entonces tenía casi trece años y había sufrido abusos de sobra. No más. Sin importar qué me sucediera en el futuro, eso se había terminado para mí".

Algunos detalles no me gustaron, o siendo menos drástica, me hicieron ruido de su historia, pero creo que hablan de su estado psicológico, de las consecuencias del drama que vivió, de huellas de su pasado e incluso de mecanismos de defensa: por un lado, se repite constantemente, hay eventos puntuales que cuenta más de una vez. Y eso llama profundamente la atención. Considerando que alguien la ayudó a escribir este libro y más tarde fue revisado por un editor, estoy segura que estas repeticiones, si bien no son intencionales por parte de Shyima, si se conservaron intencionalmente para hacer énfasis en ellas.

Por otro lado, Shyima no es capaz de recordar el nombre de la mayoría de sus hermanos, ni siquiera el de su adorada hermanita menor. Eventualmente también olvida cómo hablar en árabe, a pesar de que es su lengua madre y la que habla la mayor parte de su vida. Sin dudas, esto habla mucho de su estado mental, para mí es una barrera, un mecanismo de defensa. Incluso rechazo o negación. Me parece sumamente fuerte y que deja en evidencia la gran herida que le causa su pasado.

"Aún me parecía difícil de creer que tenía libertades tan simples como dormir hasta después del amanecer los fines de semana o sentarme a la mesa a comer en lugar de estar sirviendo la comida.
(...) Con mi familia adoptiva, el horario era menos formal y eso significaba que tenía más tiempo para mí. Ese fue otro concepto nuevo: tiempo personal. No tenía ni idea de qué hacer cuando no era responsable de algo o alguien más. Nunca había tenido ocasión de explorar mis intereses o talentos, así que ni siquiera sabía qué me gustaba hacer. Ir de excursión, cantar, dibujar, jugar cartas... No sabía en qué era buena ni cómo ocupar mis horas".

La historia resulta muy, muy liviana. Como ya dije, no cae en detalles, es una lectura rápida y amena, las letras son sencillas pero eso no quita que una angustia completamente justificada nos acompañe desde la primera página para irse esfumando gradualmente hacia el final.

Por último, es difícil tomar conciencia, sobre todo cuando se está tan acostumbrado a leer ficción, de lo real. Uno siente empatía y se espanta, o se alegra, o se pone triste, o siente esperanza a la par de Shyima, pero aún así cuesta ser plenamente consciente de que lo que está contando es algo que realmente pasó. Al acabar el libro, me pareció una historia de vida dura, pero también una narración superflua e incluso idealista. Entonces, decidí googlear a Shymia y todo cobró vida. La noción de realidad me golpeó como un baldazo de agua fría. Todo tomó otra perspectiva. Es imposible considerar la historia superficial cuando estás viendo la cara de quién lo vivió. De sus captores, de los padres que la vendieron. Cuando sos testigo en primera persona de los hechos que acabas de leer. Fue una experiencia completamente vívida y única, y buscar información adicional sin duda convirtió el libro de "buena y dura lectura reflexiva" a "lectura inolvidable".

Les recomiendo profundamente buscarla en internet, leer los artículos, mirar las fotos, y mientras tanto recordar sus palabras, lo que cuenta ella en primera persona. Le da a todo una dimensión de realidad casi tangible. Pasé horas leyendo sobre ella, mirando vídeos de entrevistas, fotos, etc. Todo, absolutamente todo, lo que se lee en el libro puede ser testificado con solo googlear su nombre, muchas veces adornado o magnificado por los medios, claro está. Muchas escenas del libro se vuelven reales, ves cómo realmente ocurrieron. Hay imágenes de los vídeos que utilizaron en el juicio contra sus captores, está filmado el momento en el que Shyima se convierte en ciudadana estadounidense, hay fotos de sus hermanos adoptivos que tanto quiso, de sus padres adoptivos que resultaron cierto fiasco, de la casa en la que vivió en Estados Unidos como esclava, e incluso de su propia madre, aquella que a los ocho años no tuvo mayores inconvenientes en venderla por alrededor de DIECISIETE DOLARES al mes (me entristece el poco valor que se le da no solo a una vida, sino a la vida de un hijo. Es una de las cosas que más reitera Shyima en su narración, su precio. Claramente, es algo que tiene que dejar una cicatriz inmensa y dolorosa).

Hay una escena en la que Shyima, después de muchos años y gracias a una periodista, vuelve a hablar con su familia y hay fotos de su madre y hermanas en ese momento. Realmente es muy fuerte ver como lo que leíste cobra vida.

Les recomiendo este artículo que tiene muchas fotos, un vídeo y mucha información.

Me encanta esta foto. Shyima feliz el día que consiguió la ciudadanía estadounidense. 

Sin dudas les recomiendo este libro, no solo es una gran historia de vida, no solo Shyima resulta una mujer fuerte y admirable, dispuesta a cambiar el mundo y salvar vidas, sino que nos hace reflexionar muchísimo, resulta esperanzador y una experiencia sentida y completamente única.

Por último, es una forma de tomar conciencia. A pesar de todo, Shyima tuvo suerte. Es parte de un diminuto porcentaje de esclavos que son rescatados. Pero hay millones de personas en el mundo que en este momento sufren el calvario del que ella logró escapar. Shyima está trabajando para ayudar a rescatar esclavos y para hacer su reincorporación a la sociedad menos traumatizante. Pero eso no es todo, puede parecer imposible, pero con los ojos abiertos y estando informados, todos podemos ayudar.

"La realidad era que, en un mundo ideal, quería estar con mi familia biológica. Deseaba con desesperación recuperar los años perdidos y extrañaba mucho a mis hermanos menores. Pero había aprendido que no vivimos en un mundo perfecto. Aunque la vida era dura para mí ahora, era significativamente mejor que antes. Sabía que estaba donde necesitaba estar".
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Soy Meli

Amo los libros, los días de lluvia, el café, viajar, los libros, los animales, Sailor Moon, escribir, los libros y los libros. La literatura es mi pasión y por eso elegí dedicarle mi vida: soy editora de ficción juvenil, autora y blogger.
Lee.Sueña. Vuela nació hace más de una década y es mi mayor y mejor proyecto.

¡Bienvenidos todos y espero que lo disfruten!



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