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viernes, 30 de enero de 2015

Adictos a la escritura: We're all mad here

¡Hola, holaaaaaa!

¿Cómo están? Yo emocionada porque volví a escribir para Adictos después de un par de meses y no solo estoy contenta con el resultado (aunque tuve que cortarlo porque... bueno, el límite era de tres páginas y a mí me llevó SIETE jaja me copé), sino que me divertí MUCHÍSIMO escribiéndolo. Y como para que no, la consigna era GENIAL: se llama el Personaje entrometido y consiste en escribir un relato en el que un personaje literario se cuele en la historia para complicar las cosas.

Como eso de seguir reglas que limiten mi imaginación no es realmente lo mío, por ahí, poooooor ahíiii en mi relato se cuela más de un personaje, no sé.

Sin más blablas:




We' re all mad here


Todo comenzó por la mañana cuando Dalia atravesaba apresurada el andén para ir a trabajar. Un pequeño mal vestido y despeinado se acercó a ella blandiendo un boleto manoseado.

–Disculpe, señorita… –le dijo señalando con timidez su pasaje–, ¿podría decirme dónde queda el andén 9 ¾?

Vaya graciosillo, pensó Dalia. Como si no hubiera visto el vídeo viral en Youtube, si no le seguía el juego el niño la volvería loca a preguntas y tenía una reunión con el nuevo abogado de su compañía, no podía darse el lujo de llegar tarde, así que…

–Claro –le dijo, el niño la miró ansioso y agradecido detrás de sus anteojos rotos–. Corre hacia la pared entre los andenes nueve y diez, y no te detengas. ¡No vas a estrellarte! Te lo aseguro.

El pequeño se lo agradeció aliviado y ella no supo si sentirse culpable o lamentarse por estar demasiado apurada y no poder quedarse a ver como el chico se rompía la nariz contra el muro.

El tren venía abarrotado como de costumbre, la multitud la arrastró hacia el fondo y quedó parada junto al asiento que ocupaba un hombrecito rechoncho con cabeza de huevo y un ridículo bigotito.

–Disculpe, mon amie –dijo el hombre sonriendo, cuando notó la mirada de Dalia en él–. Su rostro tiene un je ne sais quoi que me resulta familiar. ¿Ha estado alguna vez en Styles Court en Essex? –Ella se limitó a negar con la cabeza–. Eh, bien. Será que las células grises comienzan a fallarle a este viejo –lo dijo con una sonrisa casi burlona, cargada de simpatía.

–¿Es usted francés?

–Belga –se apuró a responderle, casi encimándose a su pregunta. Su gesto mutó y se tornó más serio y meditabundo–. ¿Toma este tren con frecuencia? –dijo de repente–. ¿Qué hacía la noche en la que Mistress Kettering fue asesinada en su camarote?

Dalia decidió que era hora de perderse entre la multitud y alejarse lo máximo posible de aquel simpático lunático.

¿Por qué le sonaba tanto?

Creyó que en cuanto llegara a la oficina su día se calmaría, pero no fue así. En el cubículo que estaba frente a su oficina había un nuevo empleado holgazaneando. Era rubio y estaba como un tren. Una pena que fuera a durar poco porque era un regalo a la vista. Estaba recostado en su silla con descaro y tenía los pies sobre el escritorio. No le quitaba los ojos de encima, y eso la incomodaba y halagaba en partes casi iguales.

Trató de ignorarlo, e iba bastante bien hasta que levantó la mirada y vio como hacía aparecer una perfecta rosa roja entre sus manos y la hacía bailar entre sus pálidos dedos, sin dejar de mirarla. Descarado e irreverente. ¿Quién había contratado a ese pelmazo? ¿Es que nadie veía que no estaba trabajando?

Tuvo que ahogar un grito cuando bajó la mirada para volver a su trabajo y descubrió la rosa en su escritorio.

Se alegró de que su jefe la llamara para la reunión con el nuevo abogado antes de que le diera un ataque de nervios.

–El nuevo abogado, sígame –dijo al pasar por la recepción y ver a un par de hombres esperando allí. Un extraño muchacho demasiado pálido y casi asustado se puso de pie y se acercó a ella a grandes pasos–. Bienvenido, señor… señor…

¡Maldición! Otra vez lo había olvidado.

–Harker –dijo él con un marcado acento–. Jonathan Harker.

–Por supuesto –le sonrió ella tratando de disimular que la había dejado con la mano extendida en un intento de saludo no correspondido.

–Verá –dijo el muchacho yendo al grano–, lo que mi cliente, el señor Dra…

–¿Señorita? –dijo un pelón que apareció junto a Harker y la miraba con sorpresa y preocupación–. ¿Se encuentra bien?

–S…. ¿sí?

–Soy el señor Whitby, me estaban esperando.

–Por supuesto –dijo Dalia recordando que ese era el nombre del abogado–. Por aquí, señor –agregó sin poder quitarle la vista de encima a Jonathan, que parecía bastante ofendido al verse ignorado. No se sintió tan bien como creyó al cerrarle la puerta en la cara.

Algo estaba tremendamente mal. Tuvo que pedirse el resto del día e irse a casa, no se sentía con la estabilidad mental suficiente para continuar así toda la jornada.

Un tipo cubierto en gibre la miró como si el mundo fuera a acabarse con sus bellísimos ojos dorados cuando le robó el taxi que aparentemente no se decidía a montar. Una pena lo del gibre, parecía bastante guapo bajo todo ese brillo.

Lástima que definitivamente algo iba mal con el mundo.

Un conejo de terciopelo remendado cruzó por el paso peatonal unos segundos antes de que arrancara el coche, a unas pocas cuadras casi atropellan a una niñita con un ridículo delantal y un perrito bajo el brazo que caminaba siguiendo la línea amarilla del medio de la calle. En el camino vio a un tipo convertirse en un Collie y saltar feliz a una camarera, a un niñito pintando una cerca mientras otros dos holgazaneaban a su espalda, a un chico cubierto de pieles y con cara de desorientado que caminaba junto a un inmenso lobo blanco y a un pelirrojo que le sonrió, seductor y con picardía, desde una esquina. Sus ojos tenían un feérico no sé qué y llevaba un laúd colgando de su capa verde roída.

Sus opciones se redujeron a cerrar los ojos el resto del camino o ponerse a gritar como histérica. Los abrió solo para pagar el taxi. Fuera, un tipo guapo pero de mirada adusta le ofreció la mano para ayudarla a bajar. Dado su deplorable estado mental aceptó la ayuda. La mirada dura del tipo pareció ablandarse cuando rozó sus dedos, pero al soltarla limpió su mano contra su ropa. El muy antipático llevaba una maldita levita.

–¿Cariño? –dijo al entrar a su apartamento. Su novio, Elliot, murmuró algún hola detrás del cómic que estaba leyendo–. ¿Has visto algo extraño hoy?

–Emmm… nope –esta vez le prestó atención porque lo preocupó el tono de su voz–. ¿Por qué? ¿Qué ocurre?

No podía decirle la verdad, creería que estaba loca y tendría razón. Lo más probable fuera que estuviera incubando algo y tuviera fiebre, mucha fiebre.

–Nada… –comenzó a decirle pero, al volverse hacia él, en el umbral de la puerta vio a un maldito cuervo mirando directamente hacia su alma. Entonces gritó más fuerte que nunca en su vida.

–¡Qué ocurre! –exclamó Elliot, saltando del sillón.

–¿Es que no los ves? –El sombrerero acababa de aparecer junto a él, bebiendo literalmente media taza de té.

–¿En qué se parece un cuervo a un escritorio? –le dijo sonriente, ofreciéndole la taza.

–¡Los personajes literarios, Elliot! –gritó Dalia sacada–. ¡Están por todas partes!

–¿Q…qué? Por favor, cálmate.

–¡Están por todas partes! ¡Dime que los ves! ¡Por favor, dime que los ves! Hay un maldito elfo domestico sacando los platos del lavavajilla en este momento. ¡Dime que lo ves!

El chico miró hacia esa dirección, en vano.

–Dalia, me estás asustando. Si es una bro…

–¡No! ¡Escuchame! ¡Mr. Darcy acaba de abrirme la puerta del taxi! ¡Poirot trató de interrogarme y… ¡Oh, Dios mío! ¡El pobre Harry debe estar con la nariz rota en algún hospital muggle en este momento!

–Dalia, ¿es otro de esos juegos de rol? ¿Un desafío de tumblr? ¿Estás filmándome verdad? ¡No quiero ver esto en Youtube, maldita seas!

Ella estaba ocupada intentando ignorar todas las lechuzas que, tras la ventana y a lo largo de toda su calle, miraban hacia su casa.

–Elliot, Howl Pendragon trató de seducirme en el trabajo.

Su novio le dedicó una sonrisa torcida y burlona.

–¿Acaso lo deseaste demasiado? –se mofó.

–¡No oses… –un nuevo grito interrumpió su reprimenda. Estaban por todos lados.

–Flotan, todos flotan –dijo el payaso que asomaba del fregadero.

–¡Oh, Toto! –lloriqueó Dorothy–. ¡Creo que ya no estamos en Kansas!

–¡Feliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiz, feliiiz no cumpleaños! –cantó la Liebre de marzo.

–Las células grises, las células grises –reía Poirot–. ¿No es gracioso, mon amie?

–¡Es Le-vi-O-sa! –la corrigió Hermione.

–¡No soy un cobarde! –gritó Howl, haciendo que su cabello cambiara de color.

–¡Nunca más! –graznó el cuervo.

–¡BASTAAAAAA! –bramó Dalia al torbellino que se arremolinaba en torno a ella–. ¡Vuelvan a sus libros! ¡Vuelvan a sus malditos libros! –Comenzó a correr a lo largo de su biblioteca arrancando libros de los estantes y haciéndolos volar por los aires mientras gritaba–. ¡VUELVAN A SUS MALDITOS LIBROOOOOOOOOOOS!

Dorian Gray le sonrió lascivo desde un rincón y levantó su copa hacia ella.

–¡Qué le corten la cabeza! –pidió furiosa la Reina roja.

–Mi padre se enterará de esto –seseó Draco. 

–Mi vida era como una noche sin lu… –comenzó Edward antes de que el señor Grey entrara en la habitación con paso firme, chasqueando un látigo en sus manos e interrumpiéndolo.

–Tengo un trato para ti –dijo.

–¡Oh, nooo, cariño! –exclamó Dalia–. ¡Aquí te tengo tu contratito!

Le aventó un libro y vio con placer como le daba en medio de la frente y lo volteaba.

–¡A sus libros ya mismo, fenómenooooooooos! –gritó con todas sus fuerzas, que ya no eran muchas.

–¡Cariño! ¡Cariño! –gritaba Elliot sujetándola por los hombros. Lo último que vio antes de desvanecerse, fueron sus ojos desorbitados de terror.


–¿Crees que el tratamiento está dando resultado? –preguntó su psiquiatra unas semanas luego del colapso.

–Por supuesto –aseguró Dalia.

–Entonces podríamos considerar reducir la dosis de la medicación. Antes debes asegurarme que no volverás a permitir que el estrés te supere de semejante manera. ¡Estos jóvenes de hoy en día creen que son superhéroes! Prométeme que te tomarás las cosas con calma, nada de trabajo ni libros por una temporada. ¡Y ni se te ocurra salir de fiesta con Lizzie Bennett esta tarde!

Dalia fingió que aquello le causaba risa.

–¿Me lo aseguras?

–Por supuesto –murmuró Dalia, tratando de ignorar como Cheshire se acurrucaba en la cabeza de su psiquiatra. Todos estamos locos aquí dijo el gato en su cabeza, antes de desvanecerse por completo, a excepción de su brillante sonrisa–. Se lo aseguro –sonrió. 





Todos los que mencionen a los personajes que aparecen pero cuyos nombres no son mencionados, no se ganan nada pero me van a hacer sonreír.

Y sí, la escena de Darcy es de la película del 2005. Amo esa escena, ni ustedes ni nadie iban a impedirme que la parodiara.

Y sí, y sí, no se podía escribir sobre Poirot sin aclarar que es belga ni decir Mon ami/e, eh, bien y células grises al menos ocho veces por oración. ¿Qué tipo de fan de Agatha y Hercule sería? (otro juego, ¿en qué caso creen que quería implicar Poirot a Dalia? :D)

Y sí, y sí, y sí me di el lujo de bajar a Mr. Grey de un librazo. Ustedes no tienen ni idea el placer malvado que sentí jaja

En fin, me divertí mucho en serio. Eran las cinco de la mañana y yo seguía despierta pensando referencias que ponerle.

Y en fin del en fin, el primer personaje que se me vino a la mente para hacer esto fue obviamente mi favorito de la literatura entera, o sea, Lestat. Regodéense de placer viendo como al final no aparece nada :P

Si les gustan los personajes intrusos, acuérdense que tengo un desafío muy divertido sobre el tema, al que pueden unirse si lo desean:

Click para ver de qué se trata :3
¿Qué harían si se encuentran con su personaje favorito en la vida real? ¿Y quien sería ese personaje?

¡Buen viernes todo el mundo! :D

12 comentarios:

  1. Me he divertido muchísimo leyéndolo y recordando, sobre todo con lo de Grey:')
    Me encantaría encontrarme a Daemon, de la saga Lux. Por cierto, le echaré un vistazo al reto.

    Un besito:)

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    1. POR DIOS a mí también me gustaría encontrarme con Daemon *corazones*
      jaja
      Muchas gracias y me alegro que te hayas divertido leyendo :)

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  2. Hola Meli!
    Ay cómo me reí. Cuando apareció el rubio en la oficina en el primero que pensé fue Lestat pero por más poderes que tenga dudo que haga aparecer una rosa y que esté en una oficina a la mañana. Y después pensé en Howl. Creo que reconocí a Jon por ahí con Fantasma y ni idea quiénes son los nenes en la cerca. Y me parece que estaban Sam y Sookie <3
    Me mató lo de Darcy y el librazo a Grey.
    Sería muy genial que pasara algo así. Y de todos mis personajes favoritos ni sabría por cuál empezar aunque ahora estoy influenciada por Tormenta y pediría por Tyrion.
    Me encantó el relato.

    Que andes bien.

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    1. Me encanta la elección! :D
      Sería genial encontrarse con Tyrion y tener una largaaaaaaaaaaaa charla :3
      Definitivamente andan Sookie y Sam por ahí!

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  3. Ayyyy reconocí casi todos (los que leí)!!!! Y me maté de risa con el gibre JAJAJAJA xD
    Los nenes en la cerca, sí, Tom sacando ventaja a lo loco con esa cerca blanca ^^ ¡Qué buen relato! Estuvo genial, Meli, me encantó.
    Un abrazote.

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  4. XD Me encanta, ¿quién no ha imaginado que los personajes literarios invaden el mundo? Pero claro, si solo los ves tú, qué problemón ^^
    Los reconocí a casi todos y me alegré del librazo que recibió el cansino de Grey.

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  5. Menuda panda de personajes entrometidos que montaste, jajaja, super divertido. Me reí mucho, está bien escrito, se lee de un tirón y deja con ganas de más, una lástima que esto no vaya a sucederme (y dado el final de la protagonista, un alivio jajaja no quisiera que me tomaran por loca). El final es un detallazo y el ir intentando averiguar los personajes un placer.
    PD. Yo también le hubiera dado un librazo al Grey este, ¡bien hecho!

    Besos

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  6. Me FASCINO. Me reí todoo el relato y cuando terminó por aparecer Kvothe me enamoró. Voy a leérselo a mi hermana que es fan de Poirot para ver si a ella le gusta tanto como a mí (si no le gusta se jode xD)
    Me encanto, gracias por darme una mañana feliiiiz

    Nos vemoos!

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    1. Aaaw, Micaaaa! Es muy lindo tu comentario, me pone muy contenta! ^^

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  7. Muy divertido, sin duda el librazo a Grey lo mejor, felicitaciones :D

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  8. Está genial Meli Lo amé ♥
    Pobre la nariz de Harry, jajaja!

    Reitero; es absolutamente genial.
    Quiero leer la versión de siete páginas!

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  9. IMPRESIONANTE!!! me encanto!

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