Autor: Casey McQuiston Editorial en español: RBA (disponible solo en España) Género: Romance, drama, política, humor
💓💙💓
Y cómo no si ya la premisa es un tremendo shut up and take my money.
No voy a dejarles la sinopsis, se los voy a resumir en: el hijo de la presidente de Estados Unidos se enamora del príncipe de Inglaterra en plena recampaña de su mami. Drama, llama.
Pero, queridos míos, agárrense sus cinturones porque están a punto de leer otra reseña bipolar de Lee.Sueña.Vuela.
¿Por qué?
Porque ADORÉ el romance del libro, Henry y Alex estarán por siempre en mi corazón, pero todo el resto de la historia me pareció...
UN PLOMAZO
Listo, lo dije.
A este libro le sobra política y le falta romance, y adivinen cuál es la parte buena.
Sé que fue extremadamente ingenuo de mi parte no esperar política de un libro sobre hijos de políticos, pero tampoco esperaba que le robara protagonismo al romance.
Mi mayor problema fue que toda escena en la que Alex y Henry no estaban interactuando no podía importarme menos. Me aburría, me estancaba. Me llevó dos meses terminar este libro por eso, y aunque el estilo de Casey es fresco y jocoso, me resultó una lectura lenta y desapasionante (de vuelta, esto no aplica a las escenas de romance, histeriqueo y todo lo del medio).
Es que pocas cosas en la vida me interesan menos que la política. Me involucro solo para ser una ciudadana informada, pero me obligo a hacerlo, me cuesta, me embola, jamás leería un libro sobre política. Es la posta.
Pero esto es absolutamente subjetivo, es mi opinión sobre el contenido. Si te copa o no te molesta la política, este es tu libro.
Ahora voy a arrancar la segunda curita antes de hablarles de las mútliples virtudes de este libro:
La tercera persona es el peor enemigo de esta historia. Qué mala elección, por favor. No funciona, no cuadra, te aleja. Le da a la historia un aire a resumen y a los personajes una superficialidad que no los ayuda. De hecho, en el caso de Alex, la tercera persona lo hace quedar como un idiota vano y superficial muchas veces. Sentía que leía constantemente sobre Cosmo de Los padrinos mágicos.
Incluso al no haber un fuero interno, hay cosas que rayan lo ofensivo. Por ejemplo, el tema de su sexualidad. Se acuesta con chicos, acaricia entre suspiros por diez años un póster del maldito príncipe de Inglaterra, pero de afuera se ve como un completo "no homo, bro" porque a él nunca se le ocurrió que pudieran gustarle los chicos.
Es potencialmente lo más estúpido del mundo. Perdón por la dureza.
Y, ¿saben qué? La pifia narrativa se delata sola: lo mejor de este libro son los mails que Henry y Alex se mandan constantemente, mails en primera persona que son una total y absoluta delicia y llenan todos los huecos emocionales y psicológicos que la tercera persona de la narración no puede. Sin esos mails la historia sería una planicie total, jamás conectaríamos con los personajes. Jamás los llegaríamos a conocer íntimamente.
Realmente me gustaría preguntarle por qué, por qué teniendo estas dos bestias de carisma, la autora eligió que mantengamos esta distancia con ellos. Pero bueno, si lo eligió así, por algo será. ¿No?
Les hablé de ingenuidad y volvamos a ponerla sobre la mesa:
Que esa portada rosa bebé y las letras aniñadas no los confundan (como a mí, jaja). Este libro es lisa y llanamente porno y lo descubrí leyendo en el subte, jajajaja. Es muy explicito, muy guarro. Alex es un caballo, el otro se hace el caballero inglés pero no se queda atrás.
Para que se den una idea, luego de su primer encuentro eh, romántico se despiden con un (seleccionen entre los asteriscos para evitar el spoiler) * "For fuck's sake, man, you just had my dick in your mouth, you can kiss me good-night"* Si no saben inglés o no quieren leer, dice "Muy rico todo, negri. Nos vemos la próxima, cuidate". Bueno, no. No dice eso justamente.
En lo personal esto me tomó por sorpresa porque no había leído nada al respecto, pero no me molesta. Sin embargo, llega un punto en el que el 80% de la trama se reduce a ellos arreglando encuentros diplomáticos para coger por el mundo. Y sé lo que están pensando: GOALS. Perooooooo, darme un toquecito más de desarrollo, no dejar todo el drama para lo último (o casi lo último) no vendría nada mal, qué decirles.
Si hubiera querido puro sexo me descargaba cualquier libro de Amazon con torsos aceitados en la portada.
Me prometieron drama, señores. DRAMA.
Y el drama llega, medio tarde, pero llega y me gustó mucho, porque la relación de estos dos es, dentro de todo, muy sana y pura. Nada tóxica. Nada de machiruleadas. Resuelven todo juntos como los dos bebecitos que son, y están ahí apoyándose mutuamente y nerdeando (son re nerds los dos, hasta Alex que se hace el gallito latino) todo el tiempo. Y es muy hermoso, emponderante y esperanzador. Incluso lográs sentir su orgullo.
La relación romántica es lo mejor de lo mejor. Muy divertida, te rebalsa el cora de cosas bellas, te deja sonriendo y simplemente querés que sean felices juntos por siempre, igual de compañeros, y de tontos, y de abiertos, y de vulnerables. Tienen algún que otro ida y vuelta de rigor para la trama, y algunas escenas sexuales te causan un poco de cringe, pero en general es goals entre goals. Una cosa preciosa, que te hace shippear como loco. Siento que los quiero mucho.
Si me hubiera dado más de eso, que amé con mi vida, más de esa lucha y más de esa decisión, y más de esa relación preciosa. Este libro hubiera sido la joya prometida.
Pero... no. Hay una carga inmensa de política (ni siquiera la interesante, porque todos sabemos que los puterios de la corona británica > política estadounidense) y sexo explícito.
Todo no se puede en la vida, es así. Y todo es subjetivo. A mí me hubiera gustado más lucha y arrobo, a otro le gustará que haya más política, a otro leer sin parar sobre estos dos chupándose partes. Y todo es igual de válido. Esa es la belleza de la lectura.
¿Por qué creo que funciona? Porque tiene a dos idiotas carismáticos de protagonistas + puro fanservice. Es la formula del éxito y quiero sacarme el sombrero ante Casey por eso porque, no importa cuánto se esfuercen, muy, muy pocos pueden lograr que este combo casi de fanfiction funcione realmente. Es un don.
En fin. ¿Vale la pena este libro? Claro que sí. En lo personal, no superó mis expectativas, los zapatos del hype le quedaron grandes y tuve que esperar un par de semanas para reseñarlo porque, si lo hacía al terminarlo, el tedio que me provocó la lectura hubiera ganado sobre todo lo demás y esta sería una reseña negativa. Pero la distancia, de hecho extrañar un poco a los personajes (pero no a la historia, oops!) y todo, me permiten verle el costado bueno.
No disfruté este libro tanto como esperaba, pero Alex y Henry son bellos, su lucha es bella y, si les llama la atención, sin dudas les recomiendo leerlo.
"History, huh? I bet we could make some".


























